El Día Internacional de la Protección de Datos Personales se estableció en el año 2006 tras la iniciativa del Comité de Ministros del Consejo de Europa y la Comisión Europea. Tiene como prioridad concientizar a los ciudadanos sobre la importancia de proteger su privacidad.

Asimismo, se propone la difusión de mejores prácticas sobre la recolección y procesamiento de datos personales en el mundo físico y virtual, tanto por parte de las autoridades como de los particulares que poseen datos sensibles de las personas.

En un momento crucial para el desarrollo normativo en materia de protección de datos, esta celebración adquiere una mayor relevancia. 2015 es sin duda un año cargado de expectativas tanto a nivel europeo (tramitación del futuro Reglamento Europeo con las consiguientes repercusiones en las legislaciones de los Estados Miembro) como en Iberoamérica (nuevas leyes pendientes de aprobar y modificaciones de otras normas, así como el progresivo desarrollo en países que ya cuentan con normativa específica).

Una reciente encuesta de Microsoft a usuarios de sus productos y servicios de todo el mundo desvelaba que, en la inmensa mayoría de los países analizados, la percepción de los participantes en la encuesta sobre el efecto que la tecnología había tenido en su privacidad es negativa.

El estudio, realizado tanto en mercados maduros como emergentes, señalaba que la mayoría de los encuestados percibían la protección legal vigente de su privacidad como insuficiente. En lugar de eso, preferirían leyes que blindasen la información almacenada en la nube tal y como está protegida la información en papel.

Algunas compañías e instituciones han querido aprovechar esta fecha para ofrecer algunos consejos y diagnósticos sobre el estado actual de la privacidad online. La Internet Society, por ejemplo, conocida por las siglas ISOC, ofrece, en boca de su experto en seguridad Robin Wilton, algunas recomendaciones para los que empiezan a sentirse alarmados por su privacidad online.

  • Aprender a fracturar nuestra identidad digital. Utilizar estratégicamente distintas direcciones de correo, navegadores, tarjetas de crédito e incluso dispositivos para distintas actividades -la personal, la laboral y las compras online- ayudará a que sea más difícil cohesionar todos los datos que se recogen sobre nosotros.
  • Los navegadores, dispositivos, aplicaciones e incluso redes sociales como Facebook suelen contar con funcionalidades que permiten a los usuarios ver sus datos cómo los ven los demás. Wilton recomienda aprovechar esta función para comprobar si estamos a gusto con nuestra configuración de privacidad.
  • Wilton recuerda la importancia de revisar con frecuencia las cookies de nuestro navegador. En dicha tarea pueden ayudar webs como whatismybrowser.org, que indican al usuario qué explorador están utilizando y dónde pueden encontrar la opción para ajustar las cookies.
  • Leer la letra pequeña. Unos términos del servicio y política de privacidad más transparentes y claros son una reclamación constante; hasta que lleguen, es mejor leer con detenimiento las condiciones que aceptamos en los dispositivos, webs, redes sociales y aplicaciones que utilizamos.

Desde la firma de seguridad McAfee también recuerdan algunos hábitos que pueden ayudar a proteger la información personal de los internautas, entre ellos, establecer la doble autenticación como una constante en todos los dispositivos, huir de los sitios que prometen mucho a cambio de muy poco (dietas milagrosas, ofertas increíbles), pues suelen estar pensados para robar información a quienes los visitan, y manejarse con cuidado en las redes sociales.

Por otro lado, en una carta abierta, el CEO de BlackPhone, Phil Zimmerman, la compañía responsable de un smartphone especialmente blindado en lo que a privacidad se refiere, recuerda el reciente y sofisticado ataque a Sony Pictures, que filtró información confidencial de la empresa y de sus empleados, y lo toma como un ejemplo para reflexionar, en especial, acerca de la forma en la que las compañías manejan su privacidad y seguridad informática.

“Cuando hablamos de privacidad corporativa nos referimos a la privacidad de las personas que forman parte de la corporación y de todas aquellas que le rodean. Si nos focalizamos en su privacidad en lugar de la seguridad de la corporación, quizá podamos tomar mejores decisiones. Muchos tipos de información no necesitan estar almacenadas durante mucho tiempo, o ni siquiera necesitan ser almacenadas. Si solo los emisores y destinatarios guardan una copia de la correspondencia, la compañía no puede perderla. Imagina el gran daño que podría causar una brecha de seguridad si las compañías guardaran rutinariamente años y años de conversaciones entre empleados, reflexiona.

Fuentes: TicBeat, Observatorio Iberoamericano de Protección de Datos,

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